Una señora nota la presencia de tres ancianos sentados frente a su casa. Se compadece de ellos y los invita a entrar para darles algo de alimento…

¿Está su marido? Pregunta uno de ellos..

No, no está, responde la señora…

¡Entonces no podemos entrar…!

Más tarde, llega el esposo y como los tres ancianitos siguen al parecer descansando en la calle, ella le platica lo que hizo y él la anima para que ahora que está presente, los invite a entrar…

Sale la señora y les dice que pueden entrar, pues su marido está encasa…

Uno de ellos le dice: “…él es la Abundancia, aquel es el Éxito y yo soy el Amor, solamente uno de nosotros puede entrar. Pregúntale a tu esposo quien quiere que entre…

Entra, le explica y el le dice: que entre la Abundancia, para que se llene de ella nuestro hogar. La señora replica: mejor que entre el Éxito, para que te conviertas en un triunfador. La hija, que había escuchado todo, opina: mejor dejen entrar al amor, para que su casa esté llena de él. Los tres aceptan…

Así lo hace, sale y pide que entre el Amor. El Amor se dispone a entrar y detrás de él se apresura la Abundancia y el Éxito. Les dice: ¿Qué pasa? Solamente invité al Amor. Ellos le contestan: elegiste con sabiduría… donde hay Amor, hay Éxito y Abundancia…